Diamante

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María del Socorro Zúñiga pertenece a una cooperativa de mujeres productoras que se llama Diamante, así se llama también la vaca que recibió como parte del bono productivo que le dio el gobierno y que está terminando de pagar con el trabajo que ha hecho por 30 años, cocinar en un comedor. El bono productivo consistió en la entrega de una vaca, un cerdo, 10 gallinas, alambre, clavos y zinc. La deuda adquirida fue de cinco mil córdobas (250 USD), ella paga mensualmente USD 25, la mitad de lo que gana. Para María hasta el momento ha valido la pena, no tuvo apoyo de nadie porque el marido la abandonó y según ella lo único que tuvo para salir adelante con sus hijos e hijas fueron sus manos, su sudor, su trabajo y su orgullo. “Voy saliendo adelante, de lo que las aves ponen, voy aumentando mis gallinas y las vendo, no es como antes que no tenía nada.” María vendió el cerdo porque se le comía los pollos y compró maíz. Ahora está organizada en una cooperativa de sólo mujeres, son 25 productoras. “Allí no escuchamos una voz de hombre,” afirma sonriendo. En la comunidad de María del Socorro los problemas son muchos, falta acceso a la educación, porque aunque es gratuita les piden distintos pagos, el último fue 50 córdobas para el desfile de las fiestas patrias, casi lo que gana en dos días de trabajo. La salud tampoco está al alcance de los pobladores, el puesto de salud no cuenta con personal médico, cuando se enferman tienen que buscar como trasladarse a la ciudad más cercana y en esa comunidad muy pocos pueden pagar el transporte para llegar. “El problema más grande que hay en esta comunidad es que uno es muy pobre, no tiene recursos, ninguno”, reafirma esta mujer productora.
Esta entrevista forma parte del proyecto Reality Check //redacción Lola Castillo //foto Lars Bildt
Imagen de LasseBildt

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