El conocimiento debe ser el motor del desarrollo

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El seminario “Investigación, sociedad y desarrollo”, organizado por la Asdi durante el evento del 25 de febrero que celebraba los 30 años de Cooperación y Amistad entre Suecia y Nicaragua, fue uno de los foros más concurridos. En él se debatía sobre cómo contribuye el conocimiento basado en evidencia al desarrollo, y por qué necesitan países en desarrollo su propia capacidad de investigación.

¿Puede un país en vías de desarrollo, como Nicaragua, lograr el progreso en ausencia de conocimientos? se preguntó durante el seminario Investigación, sociedad y desarrollo”, en que participaron los coordinadores de investigación de los programas con Asdi con una sala completamente abarrotada de personalidades de la materia y público presente.

Edmundo Torres, de la UNAN-León, comentó que la investigación de temas locales es fundamental, porque la realidad y fenómenos que vive un país no son necesariamente iguales a los de otro país; por ejemplo, en Nicaragua es necesario investigar enfermedades tropicales que no existen en los Estados Unidos. Sobre este tema, Torres comentó que nuestro país dispone de una capacidad de investigaciones en salud con estándares de calidad mundial, pero el reto es que todo ese conocimiento adquirido se aplique y se ponga en práctica.

Por su parte, Edgardo Jiménez, entomólogo y representante de la UNA, recordó como los suecos enfatizaron que la preparación científica no es de la noche a la mañana, es decir, que “no sería de uno, dos ó cinco años, sino de al menos veinte”. Suecia ha aportado una ayuda considerable a la investigación, con el convencimiento que la investigación ayuda al desarrollo. Quizás sin la mano amiga de Suecia los investigadores nicaragüenses hubieran hecho las mismas investigación, pero seguramente no con la misma calidad, compartió. “El conocimiento no tiene que ser exclusivo para los países del Primer Mundo”.

En sentido similar se expresó Dionisio Rodríguez de la UNAN-Managua, quien reflexionó cómo el conocimiento ha significado progreso. El proyecto CIGEO de la UNAN cuenta con un grupo de profesionales de las geociencias que se ha venido fortaleciendo a través de sus casi dos décadas de fundación. Además, el Centro logra en 1998 fundar la carrera de geología, siendo el único recinto que imparte estos estudios en Nicaragua. ¿Por qué ha sido importante la colaboración sueca? Porque ha permitido que los mejores estudiantes se capaciten en niveles académicos superiores, y con esta capacitación se logra estudiar mejor la corteza superior terrestre. Comentó que hace falta el estudio para conocer cómo se comparta esta corteza pero también para aprovecharla.

La consultora Inger Lundgren habló sobre la importancia de desarrollar la metodología científica, y menciona, como logros, la formación de científicos a nivel de doctorado, la gestión científica y la canalización de recursos para la investigación. “Ya hay en el país nicaragüenses que pueden llevar a cabo este espíritu científico, pero lo que hace falta es un fondo nacional”, reprochó Lundgren. Pero, ¿qué responde ella al cuestionamiento de porqué gastar en investigación y no en comida, crítica que algunos políticos han hecho? “El desarrollo del país depende mucho del conocimiento”, enfatizó, y comentó cómo en otros países se buscan a científicos para que apoyen el desarrollo nacional.

Carlos Tünnermann, ex Ministro de Educación, concordó con Lundgren, especialmente en cómo afecta a Nicaragua la ausencia de un fondo nacional que apoye la investigación. Para los suecos, comentó Tünnermann, la idea era que para cuando la cooperación cesara, la capacidad investigativa y científica ya estuviera instalada en nuestro país. “Ahora falta vincular la investigación con la docencia, que una lleve a la otra”.

El moderador de la mesa, el consultor David Isaksson, increpó a los invitados sobre recomendaciones a tomar a seguir por las autoridades nicaragüenses en materia de investigación científica. Edmundo Torres hizo un llamado a que las universidades sean “la conciencia crítica de la nación” y, una frase que despertó sonrisas en el público, que “las universidades enseñen a pensar”. Tünnermann ofreció consejos claros:
1.aumentar el presupuesto a la investigación,
2.crear conciencia,
3.fortalecer al Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología, CONICYT,
4.estimular a los investigadores,
5.incentivar las vocaciones científicas desde preescolar.

Otra coincidencia común fue reconocer que la imagen actual de las universidades nicaragüenses está deteriorada. No se ha aprendido, dijeron los invitados, que el conocimiento tiene que ser el motor del desarrollo.

Sobre la salida gradual de la cooperación sueca, Dionisio Rodríguez y Edgardo Jiménez concordaron  que es un hecho ciertamente desafortunado, porque la amistad sueca ha sido fructífera y  sincera, pero también es un hecho afortunado, porque plantea un reto. ¿Dónde está el éxito? En la interacción armoniosa de la Academia, el Gobierno y el Sector Privado.

Para finalizar, es importante recordar, como señalaron los invitados, que el desarrollo sin cultura es un desarrollo sin alma, y que sobre todo, como han dicho grandes pensadores desde la Grecia Antigua, la mejor inversión estratégica es la inversión en elevar la capacidad de nuestra gente.


2010-02-25 "30 años de cooperación y amistad Suecia-Nicaragua"
Seminario: Investigación, sociedad y desarrollo
Text: Ulises Juárez
Foto: Margarita Montealegre

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